English
Before the Constitution was written, the United States had already decided how territories would become states. The Northwest Ordinance, adopted by the Confederation Congress on July 13, 1787, set the rules for the lands north and west of the Ohio River, and its central promise still frames every admission debate: new states would join the Union “on an equal footing with the original States.”
Three stages to statehood
The ordinance laid out a path. First, Congress would appoint a governor, a secretary and three judges. Second, once a district had 5,000 free adult male inhabitants, residents would elect an assembly and send a non-voting delegate to Congress. Third, when a territory reached 60,000 inhabitants, it could write a constitution and ask for admission. The region was to be divided into “not less than three nor more than five States.”
Rights from the start
The ordinance also protected religious freedom, the writ of habeas corpus and trial by jury, encouraged public education, and in Article 6 prohibited slavery and involuntary servitude in the territory, except as punishment for crime. The lands it governed became Ohio, Indiana, Illinois, Michigan, Wisconsin and part of Minnesota.
What it means for Puerto Rico
The Northwest Ordinance treated territorial status as temporary, a stage on the way to equal membership in the Union. Puerto Rico has passed every milestone the ordinance described. It has had an elected legislature since 1900, a non-voting delegate in Congress since 1901, a constitution of its own since 1952, and about 3.2 million residents, more than 50 times the ordinance’s threshold. What it has not received is the final step, which the Constitution later placed with Congress under Article IV, Section 3.
NAPREC supports equality through statehood. The principle written in 1787 was that a territory’s status should lead to equality, not last forever.
Sources: Northwest Ordinance (1787) (National Archives) · U.S. Constitution, Article IV, Section 3 (National Archives) · Coyle v. Smith, 221 U.S. 559 (1911) (Library of Congress)
Español — La Ordenanza del Noroeste y la promesa de igualdad de condiciones
Antes de que se redactara la Constitución, Estados Unidos ya había decidido cómo los territorios se convertirían en estados. La Ordenanza del Noroeste, adoptada por el Congreso de la Confederación el 13 de julio de 1787, fijó las reglas para las tierras al norte y al oeste del río Ohio, y su promesa central todavía enmarca cada debate de admisión: los nuevos estados se unirían a la Unión en igualdad de condiciones con los estados originales.
Tres etapas hacia la estadidad
La ordenanza trazó un camino. Primero, el Congreso nombraría un gobernador, un secretario y tres jueces. Segundo, cuando un distrito tuviera 5,000 habitantes varones adultos libres, los residentes elegirían una asamblea y enviarían al Congreso un delegado sin voto. Tercero, cuando un territorio llegara a 60,000 habitantes, podría redactar una constitución y solicitar la admisión. La región se dividiría en no menos de tres ni más de cinco estados.
Derechos desde el principio
La ordenanza también protegió la libertad religiosa, el recurso de hábeas corpus y el juicio por jurado, fomentó la educación pública y, en su artículo 6, prohibió la esclavitud y la servidumbre involuntaria en el territorio, salvo como castigo por un delito. Las tierras que gobernó se convirtieron en Ohio, Indiana, Illinois, Míchigan, Wisconsin y parte de Minnesota.
Lo que significa para Puerto Rico
La Ordenanza del Noroeste trató la condición territorial como algo temporal, una etapa en el camino hacia la igualdad dentro de la Unión. Puerto Rico ha cumplido cada etapa que describió la ordenanza. Tiene una legislatura electa desde 1900, un delegado sin voto en el Congreso desde 1901, una constitución propia desde 1952 y unos 3.2 millones de residentes, más de 50 veces el umbral de la ordenanza. Lo que no ha recibido es el paso final, que la Constitución dejó después en manos del Congreso bajo el artículo IV, sección 3.
NAPREC apoya la igualdad mediante la estadidad. El principio escrito en 1787 fue que la condición territorial debía conducir a la igualdad, no durar para siempre.
Fuentes: Ordenanza del Noroeste (1787) (Archivos Nacionales, en inglés) · Constitución de EE. UU., artículo IV, sección 3 (Archivos Nacionales, en inglés) · Coyle v. Smith, 221 U.S. 559 (1911) (Biblioteca del Congreso, en inglés)

